Creado por la renombrada compañía británica Gandini Juggling, Smashed se ha convertido en uno de los espectáculos de malabarismo contemporáneo más emblemáticos del mundo. Presentado por primera vez en 2010, se ha representado cientos de veces en los escenarios más importantes del mundo y ha influido profundamente en el panorama de las artes circenses con su enfoque teatral, coreográfico y cinematográfico del malabarismo. Con Smashed 2, Sean Gandini y Kati Ylä-Hokkala revisitan su clásico de culto, ofreciendo una creación completamente nueva que invierte la dinámica de poder del espectáculo original, manteniendo su estilo visual inconfundible.
El viernes 16 de abril de 2027, el Centro Cultural La Passerelle de Fleury-les-Aubrais acogerá esta nueva creación donde el malabarismo se convierte en algo más que una demostración de virtuosismo: se transforma en un auténtico lenguaje dramático. Sobre el escenario, nueve artistas excepcionales —siete mujeres y dos hombres— interpretan una sucesión de cuadros vivientes que combinan precisión técnica, danza, teatro físico, humor mordaz y poesía visual.
Mientras que en Smashed aparecían siete hombres y dos mujeres haciendo malabares con ochenta manzanas rojas —una clara alusión a la fruta prohibida y las tensiones de género—, en Smashed 2 los papeles se invierten por completo. Las manzanas desaparecen, sustituidas por una multitud de naranjas, cuyo vibrante color transforma la escena en una auténtica composición pictórica. Este cambio de objeto no es insignificante: las naranjas se convierten en el símbolo de una narrativa más aguda, mordaz y, a veces, violenta, donde las mujeres toman el poder en una serie de situaciones tan divertidas como inquietantes.
Sean Gandini y Kati Ylä-Hokkala continúan su exploración de las relaciones humanas a través del movimiento y los objetos. Inspirados en particular por la famosa obra de Pina Bausch, Kontakthof, utilizan el malabarismo como herramienta narrativa para expresar seducción, dominación, frustración, deseo, venganza y solidaridad. El lanzamiento, la recepción y el intercambio de objetos se convierten en diálogos silenciosos entre los intérpretes, dando lugar a una coreografía de extraordinaria precisión.
El espectáculo se estructura como una serie de escenas cortas, cada una con su propia identidad visual y musical. Los intérpretes transitan con una fluidez desconcertante entre atmósferas alegres y oscuras, desde el humor absurdo hasta una palpable tensión dramática. Movimientos sincronizados, cámara lenta, imágenes congeladas y composiciones grupales evocan a veces fotografías antiguas o pinturas clásicas, transformando el escenario en una galería de arte viviente.
La banda sonora desempeña un papel fundamental en esta sofisticada producción. Combina canciones populares y clásicos de diversos géneros musicales, desde Roy Orbison hasta Johnny Mathis, desde el famoso "Zou Bisou Bisou" de Gillian Hills hasta Verdi, antes de estallar en la energía punk de los Sex Pistols para un final espectacular. Cada tema musical acompaña un cambio de atmósfera y realza la calidad cinematográfica del espectáculo.
La fuerza de Smashed 2 reside también en su capacidad para hacer olvidar al público la extrema dificultad técnica de lo que se desarrolla ante sus ojos. Los intérpretes combinan a la perfección secuencias particularmente complejas de malabarismo grupal, acrobacias perfectamente sincronizadas, intercambios entre varias personas, manipulaciones precisas y movimiento constante, todo ello mientras encarnan continuamente a sus personajes. Aquí, la actuación nunca es gratuita: cada lanzamiento, cada caída de naranja, cada gesto contribuye directamente a la narrativa.
Bajo su aparente tono desenfadado, Smashed 2 examina irónicamente la dinámica de poder entre hombres y mujeres. Los dos personajes masculinos se convierten gradualmente en víctimas de una estructura de poder que invierte los roles tradicionales. Manipulados, ridiculizados, impedidos de actuar o relegados a un segundo plano, experimentan lo que los personajes femeninos parecen haber soportado durante generaciones. La serie juega deliberadamente con los clichés, a veces hasta el punto de la caricatura, para provocar risa, incomodidad o reflexión.
El humor omnipresente da paso gradualmente a una ira más contenida. Este cambio dramático culmina en un final de inusual intensidad donde el escenario estalla en una lluvia de naranjas, mientras suena a todo volumen «Anarchy in the UK». Esta conclusión deliberadamente excesiva actúa como una catarsis, dejando al público la tarea de interpretar esta venganza simbólica y sus múltiples capas de significado.
Visualmente, Smashed 2 impresiona por su elegancia. El vestuario sobrio, inspirado en la estética de los años 50 y 60, contrasta con la vitalidad de la fruta que se mueve constantemente por el espacio. La iluminación resalta la geometría de los movimientos, mientras que las formaciones grupales evocan, a su vez, las pinturas de Rubens, Goya o los famosos bodegones de Cézanne, donde las naranjas se convierten en auténticos elementos de composición artística.
Fundada en 1992, Gandini Juggling es considerada una de las compañías de malabarismo más influyentes del mundo. Dirigida por Sean Gandini y Kati Ylä-Hokkala, es reconocida por haber renovado profundamente la disciplina al fusionar las técnicas de malabarismo más exigentes con la danza contemporánea, el teatro físico y las artes visuales. Sus creaciones se presentan regularmente en importantes festivales internacionales de circo y teatro, y han contribuido a consolidar el malabarismo como una auténtica forma de arte coreográfico.
Con Smashed 2, la compañía continúa su ambiciosa propuesta artística, ofreciendo un espectáculo accesible e inteligente. Los aficionados al malabarismo admirarán la excepcional maestría técnica, mientras que el público general descubrirá una obra sensible, divertida y, a veces, provocadora, donde el virtuosismo siempre queda en segundo plano frente a la narrativa y la emoción. Combinando teatro visual, danza, circo contemporáneo y coreografía, Smashed 2 ofrece una experiencia espectacular y única, confirmando una vez más el singular talento de Gandini Juggling para transformar unas cuantas docenas de naranjas en un extraordinario escenario artístico y humano.