Combinando malabarismo contemporáneo, danza y una experiencia hipnótica, Geometric Animal explora qué sucede cuando los gestos se repiten, el ritmo se impone y los cuerpos parecen entrar gradualmente en un estado de trance. Concebida y coreografiada por Elsa Guérin para Studio Phantôm, esta creación circense contemporánea reúne a Elsa Guérin y Tom Neyret en el escenario en un dúo físico donde el malabarismo, el movimiento, la música y la geometría se convierten en diferentes facetas de un mismo lenguaje.
En el centro de la obra reside una pregunta fundamental: ¿y si el malabarismo y la danza compartieran, en sus orígenes reales o imaginarios, una relación similar con el trance? Elsa Guérin explora la capacidad de los gestos repetitivos, los ritmos musicales y la interacción física para alterar gradualmente nuestra percepción. El proyecto evoca así la antigua idea de que el malabarismo, al igual que la danza y la música, pudo haber poseído una dimensión ritual y sagrada, incluso un poder curativo, mucho antes de convertirse en una forma de arte escénico.
Para reactivar este origen, los dos artistas comienzan deliberadamente con un material extremadamente simple: un patrón elemental de malabarismo con tres pelotas, repetido simultáneamente y de forma sincronizada. Esta secuencia de malabarismo se ve respondida por una oscilación de los cuerpos, un movimiento constante de vaivén que transforma gradualmente el escenario. Las pelotas trazan sus trayectorias mientras los cuerpos se mueven, se cruzan, interactúan entre sí y construyen formas geométricas precisas en el espacio.
Esta sencillez inicial es solo un punto de partida. Los motivos se repiten, se transforman y gradualmente se vuelven más complejos, tanto física como espacialmente. Unidos como por una fuerza invisible, Elsa Guérin y Tom Neyret desarrollan una dinámica de pareja donde cada movimiento depende del otro. La sincronización se convierte en juego, la repetición en pulso, y la geometría perfectamente controlada comienza a producir gradualmente algo mucho más orgánico.
La interpretación evoluciona así del motivo al carrusel, del carrusel al vértigo, rozando una especie de autoabandono. Al repetir los mismos gestos, manteniendo sus trayectorias y compartiendo un ritmo común, los intérpretes parecen dejarse llevar gradualmente por su propia partitura. El rigor del malabarismo da paso a un frenesí jubiloso, alimentado por la experiencia de la duración, la intensidad de la repetición y el placer físico de tocar juntos.
El diseño sonoro de Julien Vadet desempeña un papel crucial. La música repetitiva, electrónica y progresiva no es meramente un acompañamiento; participa plenamente de la experiencia. Los pulsos sonoros, los movimientos corporales y la regularidad de los lanzamientos interactúan, creando una partitura compartida. El malabarismo se convierte tanto en música como en movimiento, mientras que las trayectorias de las pelotas componen una especie de dibujo vivo en el espacio.
Geometric Animal también profundiza en la relación entre dos malabaristas. La precisión necesaria para moverse juntos revela la confianza, la escucha y la complicidad esenciales para el dúo. Elsa Guérin busca un estilo de malabarismo que no sea meramente una demostración de virtuosismo, sino un verdadero juego para dos, capaz de generar en la relación euforia e incluso cierto humor.
Esta dimensión lúdica está directamente vinculada a la investigación que inspiró la creación. Elsa Guérin recuerda uno de los orígenes de la palabra «malabarismo», asociada con jugar, divertirse y hacer bromas. Detrás de la estructura rigurosa y casi matemática de la performance, por lo tanto, subyace algo profundamente vital: el placer de compartir un juego, de dejarse sorprender por él y de ver hasta dónde puede llegar la repetición con los intérpretes.
La geometría sugerida por el título jamás confina los cuerpos. Al contrario, sirve de marco para que se liberen gradualmente. Tras las líneas, trayectorias y patrones meticulosamente construidos, emerge una esencia más instintiva, visceral e indómita. El proyecto nace del deseo de revelar cuerpos libres, no mediante la violencia ni el caos, sino a través de la alegría, el juego y una dulzura a la vez caprichosa e indómita.
La relación con el público es también parte integral de esta investigación. El proyecto se concibió con el deseo de crear una conexión profunda entre los espectadores y los dos intérpretes, para que todos puedan sentir la intensidad de la actuación tanto como la observan. El sonido, las trayectorias repetidas de las pelotas, los movimientos y la entrega física de los artistas están diseñados para crear gradualmente un entorno sonoro y vibratorio capaz de cautivar la mirada del espectador. De este modo, se invita al público a adentrarse en esta experiencia de repetición y a sentir esa extraña frontera entre la concentración, la fascinación y el vértigo.
En la confluencia del circo contemporáneo y la danza, Animale géométrique ofrece una propuesta única para el malabarismo. La técnica nunca desaparece, sino que se convierte en la materia prima para una exploración coreográfica y sensorial. Una sucesión de lanzamientos puede generar un ritmo; este ritmo puede provocar movimiento; el movimiento puede transformarse en danza; y la repetición de todo esto puede, en última instancia, transformar el estado tanto de los artistas como del espectador.
Creado el 26 de marzo de 2026 en L'Avant-Scène de Cognac, como parte del festival C'est Gonflé! #3, el espectáculo es una producción de Studio Phantôm. Elsa Guérin concibió y coreografió la pieza y comparte la interpretación física y los malabares con Tom Neyret. Julien Vittecoq colaboró artísticamente, Julien Vadet se encargó del diseño de sonido y Matthieu Rivière de la colaboración técnica y la dirección escénica. El diseño de escenografía e iluminación fueron concebidos por Elsa Guérin y Matthieu Rivière. La creación contó con el apoyo de OARA, L'Avant-Scène de Cognac, La Manufacture CDCN Nouvelle-Aquitaine Bordeaux-La Rochelle, Odysca de Biscarrosse y L'Espace Périphérique de París-La Villette.
Apto para mayores de 8 años y con una duración aproximada de 45 minutos, Geometric Animal es, en última instancia, tanto un espectáculo de malabarismo como una exploración del ritmo y la percepción. Con tan solo unas pocas pelotas, dos personas y un paisaje sonoro, Studio Phantôm transforma un patrón básico de malabarismo en un hipnótico mecanismo coreográfico, para luego dejar que este mecanismo se descontrole hasta volverse vertiginoso. Una creación gráfica, física y sensible que nos recuerda que, tras la maestría técnica del malabarismo, también pueden surgir la alegría, la libertad, la complicidad y el placer casi primigenio de dejarse llevar por el ritmo.